Una joya escondida en el norte

Una joya escondida en el norte


Tranquilidad y calidez son dos sensaciones que perduraron durante mi estancia en Mier, un pequeño pueblo de Tamaulipas que concentra lo que ha sido la historia al norte del país. Mi viaje se resume en cinco aspectos que me dejaron sorprendida.

  1. Es el pueblo más antiguo de la franja fronteriza. Tal vez esto no dice mucho, pero encierra toda una historia de cómo las personas conquistaron las inhóspitas tierras, pero por algo decidieron asentarse: su belleza natural.
  2. Atractivos naturales. Me sorprendió que en medio del desierto encontré oasis como presas, ríos caudalosos, balnearios naturales y fauna de antología. Soy fan de los ríos y el Bravo, el Álamo y el San Juan no le piden nada a los del sur.
  3. Salado y dulce al paladar. Al igual que sus tierras, la comida es contrastante. Por una parte todo tipo de carne (conejo, cabrito, tocino, carne seca), por otra terminar la comida con dulces de piloncillo, empanadas de calabaza y cajeta. El paraíso.
  4. Hospedaje. Hay para todos los bolsillos: desde aquellos que ostentan lujos y comodidades, hasta quienes, como yo, sólo quieren tener el suficiente confort para descansar con la mayor tranquilidad.
  5. Caminata inolvidable. Pasear por sus sitios históricos es redescubrir México. Nada que ver con la tradición del sur del país: conocer la Plaza Hidalgo, el templo de la Purísima Concepción y la Casa de las Columnas no tienen comparación.

Fiestas populares

Si eres de los que gusta de celebrar con el pueblo, Mier tiene de todo. No te puedes perder la carreras de caballos, el desfile de carros alegóricos y varios eventos que promueve el Festival Cultural Cántaro. Además de la fiesta de San Juan Bautista, celebrada el 21 de junio.

Categorías