Un pueblo lleno de luz

Un pueblo lleno de luz


A sólo 65 kilómetros de la ciudad de Mérida y 60 kilómetros de Chichen Itzá, no dejes de incluir a Izamal en tu itinerario cuando visites la península de Yucatán.

La vista se pinta de amarillo

Cuando llegué a Izamal era mediodía. Tuve que entrecerrar los ojos porque el amarillo y blanco que la caracteriza me deslumbró. Poco a poco me acostumbré a su luz que combina a la perfección con la calidez de su gente… y de su ambiente.

+ Tip: Hay que llevar mucho bloqueador y repelente de mosquitos, ¡ojalá alguien me lo hubiera dicho!

La esencia del pueblo

Son pocas las ciudades que en un sólo lugar reúne toda su esencia. Esto sucedió cuando conocí el Templo de San Antonio de Padua, un ex convento franciscano donde se venera a la Virgen de la Inmaculada Concepción. Su arquitectura es majestuosa e imponente, con todos esos arcos que conquistaron mi cámara fotográfica.

+ Tip: Visítalo al atardecer. El juego de sombras entre su arquitectura y el enorme patio no lo verás en otra parte.

El amor entra por la boca

La comida yucateca es una de las más exquisitas del país y para terminar mi día visité el restaurante Kinish. Todas las cocineras son de origen maya y es imposible no notarlo al degustar los platillos. Como soy de buen comer pedí un poco de todo: frijoles, chiles xcatic rellenos y un escabeche oriental. Para finalizar un xtabentun (aguardiente de miel y anís). Definitivamente quedé llena y enamorada de la región.

+ Tip: Si al igual que yo eres de buen diente, un sal de uvas en tu mochila no va a sobrar.

Más allá del pasado

Si te gustan las pirámides, no dejes de visitar su zona arqueológica, la cual es ¡más antigua que Chichén Itzá! Además de que se encuentra a unas cuadras del ex Convento.

Descanso a tono

¿Quieres completar la experiencia descansando en un lugar que comparte la misma magia que Izamal? Hazlo en el Hotel Itzamaltún que combina lo colonial y la belleza natural de esta ciudad.

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