Un lugar en las nubes

Un lugar en las nubes


Rodeado de barrancas, Cuetzalan se encuentra enclavada en la Sierra Norte. Las callecitas empedradas suben y bajan laberínticamente, pero todos los caminos conducen a una sola parte: la paz.

Aquí se respira un verdadero ambiente de pueblo. Con el mercado, las artesanías y los alrededores bellamente diseñados por la naturaleza. Lo que me lleva a mis tres momentos favoritos del viaje.

  1. Adentrarme en el bosque

Cuando pregunté cómo llegaba a las cascadas El Salto o Las Golondrinas, las cuales quedan muy cerca una de la otra, me dijeron que se llegaba a pie. Así que me zambullí en la vegetación. Acostumbrada a la urbe, caminar bosque abajo no fue fácil, pero sí muy satisfactorio. A las cascadas llegué sudorosa, lista para sumergirme en la frescura de sus aguas.

  1. Recorrer cavernas

No era la primera vez que visitaba grutas, por eso cuando me dieron a elegir entre una con caminos establecidos y otra virgen, no lo pensé tanto: me arriesgaría. Aún así hay que contratar a un guía, porque la llegada no es nada fácil. Cuarenta minutos de hacer sendero entre el bosque valió la pena. La caverna Atepolihui es impresionante. Poco a poco me sumergí en la oscuridad y pasé por túneles que, lo confieso, en algún momento sentí claustrofobia.

  1. Sabor y olor a pueblo

Si tuviera que elegir una tercera experiencia inolvidable sería el mercado. Antes que el sol se levante el domingo, los habitantes comienzan a poner sus puestos. Se pueden sentir la tradición. La venta de café, de vainilla en vainas y los productos de las huertas de los vendedores le dan sabor, olor y color a la plaza principal donde se instalan.

Cuetzalan03 Cuetzalan02Cuetzalan01

Categorías