Tres siglos, una plaza

Tres siglos, una plaza


Cuando el pasado se encuentra con el presente: es una de las cosas que más me llama la atención. De ahí que mi lugar favorito de Aguascalientes sea la Plaza de las Tres Centurias en donde se encontró ese pasado de familias corriendo por alcanzar un tren, con el fin de la era de los trenes de pasajeros en México.

Normalmente el fin de una era sería pretexto para demoler unos cuantos edificios “viejos” y hacer espacio para otros más nuevos y modernos, pero en esta plaza no fue eso lo que pasó. La antigua estación de ferrocarriles sigue en pie, invitándote a pasar para que explores lo que fue esa época a través de objetos, fotos, documentos o incluso a través de algunos de los vagones que siguen en pie.

Sentarme en una de las bancas del Jardín de la Estación es otra de las cosas que disfruto hacer porque ahí mismo los ferrocarrileros y sus familias disfrutaron de las áreas verdes, esperaban ansiosos las noticias vespertinas que llegarían por tren y escuchaban a la banda municipal.

Después de pasear un rato y observar (porque no me canso de hacerlo) a la fuente de Aguas Danzarinas, a la locomotora La Hidrocálida, y al Reloj y Asta Bandera Monumental, me gusta ir a refrescarme a la zona gastronómica porque, aunque es la más moderna construida ya en el siglo XXI, hace que la experiencia de pasar por tres siglos sea completa.


Otra opción para comer es en el restaurante La Estación que, con vista a la Plaza de las Tres Centurias, te ofrece una amplia variedad de platillos regionales. Huevos rieleros, tacos de nata, cecina de res, tamal de queso y mantequilla… creo que no tengo que decir más.

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