Te nos vas a Tenosique en 5, 4, 3, 2…

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El río Usumacinta serpentea entre la selva que antes fue el mundo maya y que ahora se encuentra en Tabasco, cerca de la frontera con Guatemala. Sus 150 metros de ancho y su color esmeralda son un espectáculo deslumbrante y cerca de Tenosique puedes apreciarlo de tres formas distintas.

  1. La majestuosidad de Boca del Cerro

Éste es el descenso del Río Usumacinta desde las montañas de Guatemala hacia las planicies de la selva de Tabasco. Aquí las condiciones están dadas para pasear en lancha por el río y apreciar toda la fauna, entre monos aulladores, ocelotes, tapires y venados cola blanca. Prepárate para mirar hacia arriba, pues el espectáculo continúa a través del Cañón del río, con sus grandes paredes profusas en caoba.

  1. La turbulencia de sus rápidos

Después, el mismo río comienza a tener bifurcaciones como San José y San Josesito, ideales para sacar al explorador que llevamos dentro y practicar el rafting. El espectáculo natural es inigualable, con las formaciones rocosas retadoras, arcos naturales y las paredes imponentes del Cañón. En Boca del Cerro hay lugares que te rentan el equipo para vivir este viaje lleno de adrenalina en medio de la selva.

  1. Las cavernas de Pakal

En estos escenarios de rápidos, a orillas del río, las opciones de aventura se multiplican ya que es posible detenerse a apreciar las formaciones rocosas, escalar y explorar cavernas llenas de misterio, como la del Rey Pakal. Aunque estas cuevas no rebasan los 100 kilómetros, se cree que pueden llevar hasta Palenque. Los vestigios que te encuentras en esta zona, aunado a que los alrededores están llenos de ruinas mayas, te transportarán hacia los días en que ése era su mundo.

Tenosique