Taqueando en Durango

Taqueando en Durango


Durango me sorprendió… para bien. Conozco bien Torreón pues de ahí es una parte de mi familia y, aunque tiene su encanto (si no me crees revisa mi entrada sobre Torreón), no llega a la lista de las 10 ciudades más bonitas de México. Quizá tampoco a la de las 20. A dos horas de Torreón, no pensé que las cosas fueran a ser muy diferentes. Pero lo fueron.

Primera sorpresa: el clima

Mi primera visita, que recuerdo como si hubiera sido ayer, fue en mayo. Por lo tanto decidí que la temperatura rondaría los 30ºC como es costumbre en el norte en esas fechas, así que viajé ligero. Tuve frío. El clima es ideal para recorrer la ciudad a pie. Fresco mañanas y noches, cálido a mediodía. Nunca he ido en invierno, pero dicen que ahí sí hace mucho frío.

Segunda sorpresa: la comida

En el norte hay (muy buena) carne. En Durango también y podrás comprobarlo en La Fogata. Pero lo que no me esperaba eran los antojitos duranguenses. Para lo más típico (y en una casona que vale la pena conocer) ve a la Fonda de la Tía Chona. Pero tampoco te vayas sin ir a las Gorditas Gabino. Mi favorita: la de chile relleno.

Tercera sorpresa: los hoteles

Cada vez es más común hospedarte en las grandes cadenas hoteleras que ya están presentes en la mayoría de las ciudades en México. Acá también las hay, pero mejor quédate en uno de los varios hoteles del centro histórico. Estarás a unos pasos del Teatro Victoria, el Paseo Constitución, la Catedral y otros lugares icónicos. ¿Mi opción? Posada San Agustín.

Entrada Museo Tunel Durango

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