Historia y cubetazos

Historia y cubetazos


El centro histórico de Guadalajara es uno de los más turisteables del país pues tiene un montón de sitios de interés que puedes atacar de un jalón, así como buenos restaurantes para comer y descansar las caminatas. Te recomiendo que te hospedes en el Hotel de Mendoza, una belleza arquitectónica con excelentes habitaciones, un servicio de primera y la vista desde su terraza es de las mejores. Por fuera parece que la noche te costará un ojo de la cara, pero sus tarifas no están manchadas y su ubicación, a un costado del Teatro Degollado, es inigualable.

No creas que te voy a poner a caminar como si fueras marchista, así que iniciemos por algo tranquilo: a unos pasos del hotel se encuentra el Teatro Degollado, un edificio de estilo neoclásico donde destacan sus 16 columnas y un relieve en mármol de Apolo y las nueve musas, hecho por el artista Benito Castañeda Arredondo. Tómate tu selfie obligada y sigue el paseo por la Plaza de la Liberación, al fondo verás la catedral pero no comas ansias, que hay una parada antes de llegar.

Catedral Guadalajar

A espaldas de la catedral se encuentra la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, que cambió la palabra “hombre” pues ahora incluye a algunas mujeres connotadas. De aquí date una vuelta por la Plaza del Ayuntamiento, que está cruzando la calle y ahora sí, conoce la Catedral basílica de la Asunción de María Santísima, que fue construida en 1541 y aunque ha sufrido daños estructurales por los sismos ocurridos en años recientes, no ha perdido su atractivo. Frente a ella se encuentra la Plaza de Armas, donde puedes descansar un poco antes de buscar dónde comer.

Una buena opción es el Restaurante Fonda de San Miguel Arcángel, ubicado en la calle Donato Guerra, a cuatro cuadras de la catedral. Pero si tu paseo es vespertino y tienes ganas de una cervecita, te recomiendo caminar unas calles más hacia Francisco I. Madero. En el número 553 se encuentra el bar La Mutualista, un lugar que suple el lujo de los antros de moda con un ambiente jovial y festivo. Aquí pídete un cubetazo de cheves mientras llega la hora en que un grupo en vivo pone a todos a bailar salsa. Aunque no muevas ni los ojos no importa, el ambiente es suficiente para hacerte pasar un buen rato.

 

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