El desierto de Samalayuca

El desierto de Samalayuca


Tener frente a mí un gran y enorme desierto es uno de los mayores placeres de la vida. Nada me hace sentir tan pequeña e insignificante en esta vida que ese enorme espacio, que se extiende más allá de donde alcanza la vista. Sin embargo, esa sensación para nada tiene una connotación negativa, sino todo lo contrario: saber que a pesar de esa pequeñez e insignificancia de alguna forma estoy aquí, con todo el peso de mi vida.

Uno de los desiertos en donde más disfruto esa plenitud de vida es en el desierto de Samalayuca, en Chihuahua, que con sus 145 kilómetros cuadrados, sus dunas que día a día se mueven para ofrecerte un escenario diferente, su escasa vegetación, es ideal para simplemente pararte frente a ellas y absorberlo todo. Para mí, con esta experiencia es más que suficiente, sin embargo son muchas las actividades que se puede realizar en este enorme desierto.

A sólo 50 kilómetros de Ciudad Juárez, es un excelente lugar a ser explorado. Mucha gente opta por los vehículos todoterreno para esta actividad, aunque si prefieres una experiencia más natural, hay guías que te acompañarán en tu recorrido por estos médanos. Si buscas algo más extremo todavía, es excelente para practicar sandboard y, como las dunas están en constante movimiento, cada visita te ofrecerá una nueva ruta para tu aventura.

Foto: Arturo Fernández

Foto: Arturo Fernández

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