10 retos para llegar a la cima… del Nevado

10 retos para llegar a la cima… del Nevado


Es un escenario fantástico y noble con sus visitantes, no se necesita ser un alpinista para entrar al cráter de un volcán

Alzar los brazos en la cumbre del Nevado de Toluca es una experiencia de vida y como tal, tiene sus retos a vencer, si decides aceptarlos.

  1. Levantarse temprano

Llega a las ocho de la mañana para evitar el tráfico de ida y de regreso. Puedes llegar en auto hasta un albergue cerca de la cima, gracias a un camino estrecho.

  1. Aguantar el frío

Al bajar del auto sentirás todo el rigor de un congelador, así que lleva esa chamarra que te regalaron en la Navidad del ‘95 y que nunca has podido estrenar.

  1. Vencer a nuestra amiga la altitud

Sabes que estás a 4 mil 600 metros cuando comienzas a caminar por el sendero hacia la cima, ves que es más cansado de lo normal y tus oídos lo reclaman.

  1. Luchar contra una colina empinada

Los vientos se ponen bravos, el frío, el polvo en el rostro y la altura hace de las suyas con tu condición física, hasta masticar tu barra energética es difícil.

  1. Poner a prueba tu fuerza de voluntad

En algún momento te preguntas si tiene sentido llegar hasta el cráter, pero es como la vida, cuando quieres parar, es justo cuando se pone interesante.

  1. Descender con clase

Después de superar la subida te espera una bajada de gravilla que querrá hacerte caer, pero para entonces la vista del cráter te servirá de inspiración.

  1. Dejarte querer por el paisaje

Una vez abajo, vas a levantar las manos por haberlo logrado. Aguanta las ganas de tomar fotos para el Facebook, mejor respira y dejarte absorber por el paisaje.

  1. Tomar las mejores fotografías

Podrás caminar de una laguna a otra en completa calma con tu cámara. Correr por la nieve. Sentarte a platicar. Nadar en la laguna, bueno, esto no la verdad.

  1. Decirle adiós al cráter

Este es más complicado de todos. Después de la subida complicada te sientes en paz en medio de la nieve, las lagunas y los picos. Pero nada es para siempre.

  1. Someter a las quesadillas

A la bajada, en el Parque de los Venados te esperan unas quesadillas reparadoras. Nomás no te vayas sin pagar.